Según datos de Eurostat, en España la electricidad costó un 60% más en agosto que en el mismo mes del año pasado

El precio de la factura de la luz en agosto aumentó 70,72 puntos respecto al año anterior en España, según los datos de IPC armonizado (HICP, por sus siglas en inglés) de Eurostat. Se trata de una de las mayores subidas interanuales entre las grandes economías europeas (en Francia subió 9 puntos, un 7%, y en Alemania, 29,5, un 16%), aunque está lejos de la subida de países como Italia.

Este incremento de cerca del 60% en este año refleja también una factura más cara que la media del IPC armonizado de los 27, que se situó en agosto en 157,57 puntos respecto al índice de 2015. Hace un año la diferencia con España era de 0,62 y entonces aún no se habían puesto en parcha paquetes de medidas como la reducción del IVA o el tope al gas.

En cualquier caso, a pesar de las herramientas utilizadas por el Gobierno para reducir lo que pagan los ciudadanos por la electricidad, el gran número de contratos con tarifa regulada PVPC (en torno a un tercio del total, en torno a 10 millones de hogares) hace que el país siga muy a merced de los vaivenes del mercado.

El Ejecutivo ha tratado de mitigar el impacto del precio que tiene el megavatio hora en el mercado mayorista en las facturas que se acogen a la factura de precio variable, más volátil durante la crisis energética. Mientras, Francia o Alemania cuentan con más contratos fijos, que se calculan a medio o largo plazo y, por lo tanto, no están tan expuestos a días o meses de precios disparados, si bien también se han incrementado en el último año.

De hecho, esta irregularidad también se ve reflejada en la información que publica Eurostat. Así, mientras que en España se puede apreciar una oscilación de 80 puntos entre el mes con mayor subida (marzo) y el más bajo (agosto de 2021) de este periodo, en Francia, por ejemplo, tan solo hay 9,21 puntos de diferencia. Eso sí, en el país galo la subida ha sido prácticamente constante -a excepción de dos bajadas puntuales-, mientras que el mercado español ha experimentado incrementos y descensos considerables en la factura.

Conviene recordar que este verano ha sido especialmente complejo para el sistema de generación eléctrica español, que ha dependido mucho más de lo normal de un gas con precio disparado para alimentar sus necesidades. La ola de calor que afectó a la producción eólica y, paradójicamente, fotovoltaica también tensionó el sistema con una mayor demanda para refrigeración. Además, España aumentó enormemente su exportación de electricidad a Francia al tiempo que redujo la importación, precisamente porque la electricidad es más barata en España, a pesar de que registre una mayor subida en la factura.


Fuente: Elmundo

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